16 de febrero de 2007

Pier Paolo Pasolini


[...] os habéis acostumbrado,

vosotros, siervos de la justicia, leva

de la esperanza, a actos necesarios

que humillan el corazón y la conciencia.

Al callar deseado, al hablar

ya previsto, a denigrar sin odio,

a exaltar sin amor;

a la brutalidad de la prudencia,

a la hipocresía del clamor.

Cegados por la obra, habéis servido

al pueblo, mas no en su corazón,

en su bandera; pero habéis olvidado

que en todo acto vuestro ha de sangrar,

continuo, para no hacerse mito,

el dolor de la creación.

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