
es sólo
de vez en cuando
que ves a
alguien cuya
electricidad
y presencia
casan con las tuyas
en ese
momento
y entonces
por lo general es
una desconocida.
fue hace 3 o 4
años.
paseaba por
Sunset Boulevard
hacia Vermont
cuando
a eso de una manzana
me fijé en
una figura que avanzaba
hacia mí.
había algo
en su porte
y en su forma de caminar
que
me
atrajo.
conforme nos
acercábamos
aumentó
la intensidad.
de pronto
supe
toda su historia:
había pasado
toda la vida
con hombres
que en realidad no
llegaron a conocerla.
conforme se acercaba
me noté casi
mareado.
oía sus
pasos conforme
se acercaba.
la miré a
la cara.
era tan
hermosa
como había
imaginado que
sería.
al cruzarnos
nuestros ojos follaron
y se amaron y
se arrullaron
mutuamente
y luego pasó
por mi
lado.
seguí caminando
sin volver
la vista.
luego,
cuando volví la
vista,
ya no
estaba.
¿qué puede hacer
uno
en un mundo
en el que casi todo
lo que merece a pena tener
o hacer
es
imposible?
entré en
una cafetería
y decidí que
si volvía a verla
alguna vez de alguna manera
le diría:
-escucha, por favor,
tengo que
hablar
contigo...
no volví a verla
nunca
no volveré a verla nunca.
el hierro en nuestra
sociedad silencia
el corazón de
un hombre
y cuando
se silencia el corazón
de un hombre
se le deja,
al cabo,
sólo con
la polla.
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